Pendientes de niña en oro amarillo de 18 quilates con perla de agua dulce blanca como protagonista. La calidez del oro se combina con el brillo suave y natural de la perla en un diseño clásico y delicado.
La perla aporta una luminosidad serena y atemporal, convirtiendo estos pendientes en una joya fácil de llevar y especial para regalar. Una pieza pensada para acompañar la infancia y conservarse como recuerdo con el paso de los años.











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