Minimalismo de alta joyería en su máxima expresión. Estos pendientes solitario combinan dos diamantes de 0,30 quilates cada uno (total 0,60 ct), con una extraordinaria clasificación E-VS2 y certificado GIA, en una montura de oro blanco que potencia su pureza.
El oro blanco de 18 quilates crea un efecto visual de continuidad entre el metal y el diamante, haciendo que el brillo fluya sin interrupciones. Un diseño pensado para la mujer moderna que aprecia lo esencial.
Unos pendientes atemporales que se adaptan a cada ocasión, desde el día a día hasta las celebraciones más especiales.














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