Pendientes colgantes realizados en oro blanco, protagonizados por dos aguamarinas que suman 2,14 ct. Rodeadas por un halo de 72 diamantes las gemas se suspenden de un motivo superior también engastado, creando una delicada cascada de luz. Sus proporciones, de 21,8 × 9,2 mm, estilizan el rostro y acompañan cada movimiento con elegancia.
Con su azul cristalino, la aguamarina evoca la serenidad del mar y simboliza calma, claridad y armonía. Los diamantes intensifican su frescura natural y convierten estos pendientes en una joya luminosa y atemporal, pensada para celebrar momentos especiales y preservar su recuerdo.















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