Media alianza realizada en oro blanco de 18 quilates, con diamantes redondos de 0,21 ct y seis esmeraldas verdes que suman 0,263 ct. Engastadas de forma alterna sobre la parte superior del aro, las gemas dibujan una delicada cadencia de luz y color.
Considerada la piedra de los nuevos comienzos, la esmeralda simboliza renovación, esperanza y un amor que crece con el tiempo. Su verde profundo se une al brillo eterno del diamante, asociado a la permanencia, para dar forma a una joya que celebra los vínculos y las historias verdaderas. Atemporal y versátil, puede acompañar una alianza o llevarse sola.














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