El clásico de la alta joyería reinventado con excelencia gemológica. Este anillo solitario engasta un diamante de 0,31 quilates, clasificación E-VS2, avalado por el certificado GIA, símbolo universal de amor y compromiso.
La banda de oro blanco de 18 quilates abraza el diamante con una montura de garras que maximiza la entrada de luz en cada faceta. Un diseño que ha conquistado generaciones y sigue siendo la elección más deseada para los momentos más significativos.
Un anillo que encierra una promesa y la acompaña para siempre con el brillo eterno del diamante natural.











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