Anillo abierto en oro blanco de 18 quilates con siete diamantes talla brillante engastados en garras. Las gemas se reparten entre los dos extremos de un aro fino y pulido, dejando un espacio central que da ligereza visual al conjunto.
Los diamantes aportan una luz viva a la silueta abierta del anillo. Una pieza para llevar cada día, ligada a los pequeños gestos y a los recuerdos que se van sumando con el tiempo, hasta convertirse en una de esas joyas que sentimos parte de nosotros.












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